"Santiago se desnuda en la soledad de su paraje, te presta la textura de su abrigo saxofón, y luego se marcha. Te deja en “Órbita”, donde las canciones se derraman lentamente hasta llenar tu vaso. Un disco de final abierto, siempre cíclico, envolvente y gaseoso.

Presenta nueve canciones que invitan a mirar hacia adentro, a quedarse en quietud por un instante, canciones que generan un lugar tras otro, que tienen la virtud de acariciarte, jugando divertidas con tu pelo.